OBESIDAD INFANTIL EN MEXICO
INTRODUCCIÓN
El aumento
de la prevalencia de obesidad y las comorbilidades asociadas son un problema de
salud pública en México que involucra importantes costos económicos. La
obesidad se define como una enfermedad compleja y multifactorial que se
caracteriza por un aumento excesivo de la grasa corporal. Esta condición está
asociada con complicaciones metabólicas y resulta de la interacción de factores
genéticos, ambientales y de estilo de vida. Los factores ambientales, como los
hábitos de alimentación y la falta de actividad física, pueden explicar el
incremento en la prevalencia de obesidad, pero la variación individual del
índice de masa corporal también influye en un 40-70%. Además, la obesidad en
niños está asociada con enfermedades crónicas no transmisibles, depresión. El
desequilibrio entre la ingesta calórica y el gasto energético también afecta el
microbiota intestinal, lo cual es otro factor que se asocia con la obesidad y
el sobrepeso.
La
clasificación de niños y adolescentes con peso normal, sobrepeso u obesidad se
realiza según el Índice de Masa Corporal (IMC) propuesto por el Centro para el
Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y la Organización Mundial de la
Salud (OMS). El IMC se clasifica en función de la edad y el género. Los niños
con un percentil de IMC entre el 5 y el 85 se consideran con peso normal; entre
el percentil 85 y el 95, tienen sobrepeso; y aquellos con un percentil ≥ 95
tienen obesidad.
FACTORES
ASOCIADOS A LA OBESIDAD INFANTIL EN MÉXICO
GENES Y POLIMORFISMOS ASOCIADOS CON LA
OBESIDAD INFANTIL EN MÉXICO
la presencia de factores de riesgo genético en pacientes obesos se
ha asociado con una baja respuesta a tratamientos contra la obesidad y con un
aumento secundario de complicaciones asociadas con esta condición. En estudios
de asociación del genoma completo (GWAS), se han descubierto aproximadamente
130 posibles loci relacionados con la obesidad, la mayoría de los cuales han
sido encontrados en poblaciones adultas europeas. Sin embargo, al estudiar
poblaciones no europeas se han identificado genes no detectados previamente.
Los estudios GWAS realizados en niños han identificado nuevos loci que no han
sido detectados en los adultos. Además, ciertos polimorfismos de los genes MC4R
y FTO están asociados con la obesidad y la presión arterial en niños mexicanos,
y el genotipo RR del gen PON1-192 está asociado con un riesgo incrementado de
padecer resistencia a la insulina. La obesidad está fuertemente ligada a
circuitos neuronales que regulan la ingesta de alimentos y el gasto energético.
PATRÓN DE ALIMENTACIÓN Y ACTIVIDAD FÍSICA EN
MÉXICO
El patrón de alimentación y actividad física en México está asociado con la obesidad infantil. La occidentalización de la dieta mexicana se caracteriza por el aumento en la disponibilidad de alimentos procesados y de comida rápida, la disminución del tiempo disponible para la preparación de alimentos y la disminución de la actividad física. Los patrones alimenticios de los niños y adolescentes están influenciados por sus hábitos alimentarios en la niñez y la exposición a la publicidad de alimentos industrializados. Varios estudios muestran que el consumo elevado de frutas y verduras se relaciona con hábitos saludables en la edad adulta, mientras que el consumo de bebidas azucaradas en la niñez se relaciona con un mayor consumo en la edad adulta. La dieta mexicana es rica en alimentos ricos en almidón, como el maíz, el trigo y sus diferentes variedades. Los patrones de alimentación de los niños escolares se han asociado con el sobrepeso y la obesidad. México es el mayor consumidor de refrescos en el mundo y la Encuesta de Salud en Escolares de 2008 muestra que los refrescos están entre los cinco productos más consumidos en las escuelas.
MICROBIOTA INTESTINAL
La
microbiota intestinal desempeña un papel importante en la obesidad infantil.
Los niños obesos tienen una composición diferente de la microbiota en
comparación con los niños con peso normal. La presencia de ciertas bacterias,
como las Ruminococcaeae y Bacteroidetes, se ha asociado con la obesidad.
Además, se ha encontrado que el consumo de ciertos alimentos contribuye al
desarrollo de la obesidad y la resistencia a la insulina al alterar la
composición de la microbiota. La microbiota también influye en la inmunidad
innata y adaptativa y en la inflamación crónica asociada con la obesidad y la
resistencia a la insulina. La alta abundancia relativa de Firmicutes se ha
relacionado con un incremento en los niveles de TNF- en niños obesos. Por lo
tanto, es importante comprender mejor la relación entre la microbiota
intestinal y la obesidad infantil para desarrollar estrategias efectivas de
prevención y tratamiento.
En conclusión, la obesidad infantil es un problema de salud pública en México, con una prevalencia cada vez mayor en las últimas décadas. La obesidad infantil está asociada con un mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas en la edad adulta, como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. La obesidad infantil tiene causas multifactoriales, incluyendo la falta de actividad física, una dieta poco saludable, factores genéticos y ambientales. El consumo de alimentos procesados, altos en grasas y azúcares, ha aumentado en México, contribuyendo a la obesidad infantil. La microbiota intestinal también desempeña un papel importante en la patogénesis de la obesidad infantil, y hay evidencia de una disbiosis en niños obesos. Es necesario implementar medidas preventivas y de intervención para abordar la obesidad infantil en México, incluyendo políticas públicas para promover una alimentación saludable, actividad física y educación sobre la importancia de mantener un peso saludable desde la infancia.



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